Los amores de Vargas Llosa
Sus dos grandes amores: su tía Julia y su sobrina Patricia.
La historia de su primer matrimonio quedó plasmada en la novela “La tía Julia y el escribidor”, donde a manera de autobiografía cuenta como un joven de 19 años, de nombre Mario, sueña con ser escritor y se enamora de Julia, su tía política, una mujer 10 años mayor que él y narra entre otras cosas de su vida como enfrenta a su propia familia hasta casarse con ella.
Más allá de la ficción, está historia es verdadera. Mario y Julia se conocieron cuando él era un adolescente, aún no cumplía los 20 años, y ella varios años más grande; fue un día en que el dramaturgo visitó la casa de su tío Luis Llosa. Urquidi era muy bonita y tenía poco tiempo de haberse divorciado, el flechazo fue instantáneo.
En 1955 sobrino y tía deciden casarse, pese a la opinión de la familia, por lo que prefieren irse a vivir a París. Estando en el país galo la pareja comienza a tener conflictos matrimoniales y es en medio de la crisis que las sobrinas de Julia llegan a Francia, Wanda y Patricia, hijas de Luis Llosa, suceso que volvería a cambiar el rumbo de la vida amorosa de Mario.
El corazón de Vargas Llosa vuelve a latir por una mujer, pero esta vez se trata de Patricia, su sobrina, y así cerró su capítulo con Julia cuando en 1964 firman el divorcio.
Después de que el escritor publicó “La tía Julia y el escribidor”, Julia contestó en 1983 con un texto titulado “Lo que Varguitas no dijo”, hecho que molestó a Mario, pues ahí se narra la otra cara de la moneda y se trata de un documento subjetivo, desde la perspectiva de una mujer abandonada, que se sintió engañada y agraviada.
Julia murió a los 84 años, el 13 de marzo de 2010.
Un año después de haberse separado legalmente de su primera esposa, Mario contrae matrimonio con Patricia Llosa Urquidi, con quien vivió en varios países de Europa, de dicha unión nació Álvaro (1966) escritor y editor; Gonzalo (1967) empresario; y Morgana (1974) fotógrafa.